Extraordinario el conocimiento que demuestra una vez más Cebrián. Ahora en un libro del que únicamente he leído un capítulo publicado en El País el pasado domingo, a modo de lanzador en el sprint de las ventas.
Lo dicho, Cebrián tiene un conocimiento enciclopédico (o una magnífica base de datos) que le permite hilar una historia con salero y elegancia (bien hecho, maestro), hasta llegar a una conclusión: el periodismo tiene que volver a sus orígenes.
Es cierto. Nos encontramos a las puertas de una revolución tecnológica, y eso coloca a los periodistas en el mismo punto que hace siglos.
Dice, además, algo bien interesante. No importa el medio por el que lleguen las noticias. Macluhan ha muerto. Sólo importa la información, cómo se cuenta y el impacto que tiene. Así de simple.
Sin embargo, los nacimientos no son sencillos. Al periodismo, como a las criaturas en el trance de nacer, todavía se le tienen que deformar aún más las fontanelas, acelerársele el pulso y quedarse a las puertas del vacío interior para llorar por la vida.
Es hora de poner en su sitio la visión de una profesión que ya no tiene nada que ver con lo que es actualmente y que tampoco fue nunca lo que se dice que fue, como hace en su última columna Pérez Reverte.
Muy posiblemente, él vivió momentos históricos con juventud y ganas de comerse el mundo, pero no nos venda motos, maestro, que ya lo vamos conociendo de sus novelas.
Y en estas estamos, y parece que nadie se ha dado cuenta, hablando de todo un poco. Me niego a creer que falten medios técnicos o humanos. Tampoco falta capacidad o empuje. Ni ideas. Seguro que a alguien ya se le habrá ocurrido. Va a ser que lo que falta es la pasta necesaria para mover un proyecto de esta envergadura.
Hasta ahora (aunque dado que la red constituye un medio demasiado extenso para conocerlo totalmente), cada medio de comunicación se ha ido dedicando a sus cosas. Las radios han ido colgando sus programas, las televisiones su programación y los periódicos sus noticias. Muchos de ellos han ido añadiendo alguna cosa más, pero dejándola en segundo plano. Todos ellos han introducido blogs y otros elementos.
Sin embargo, ninguno de ellos (tomemos esta afirmación como algo relativo, como dijimos antes) se ha lanzado a hacer integrar de verdad todos los medios: escrito, audio, video y fotos. Tal vez falte ese impulso inicial y pionero para que, después, todos vayan detrás.
Puede parecer que esta intención supondría una reducción de la inversión publicitaria, pero, muy al contrario, podría constatarse que a los anunciantes, quizás, les interesaría llegar a mucha gente a través de un canal integrador y capaz de llegar a sus receptores de muchas maneras y, por tanto, también de dejar en manos de sus internautas la decisión no sólo de qué quieren visitar, sino también cómo quieren conocer la información.
Un solo portal conllevaría ventajas en cuanto a la organización de la plantilla y de elaboración de los contenidos. Internet permite difundir casi de cualquiera de los modos que conocemos.
Lo dicho: es difícil creer que falte la idea. Tal vez, las dificultades se agazapen en algún otro lugar.
Venga, a volver a los orígenes. Nazcamos otra vez.
martes, 2 de junio de 2009
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