Habla el empresario: "Así no puedo seguir. Demasiado esfuerzo para obtener tan poco resultado. Obviamente, si me planteo una inversión es para recuperarla y ganarle dinero. Así funcionan las cosas: yo lo anticipo, lo recojo después y me llevo algo, bastante. Pero si resulta que en otros lugares tengo menos cargas, me es fácil ganar más y tengo que dar menos explicaciones, pues allá que me voy."
Habla el trabajador: "Hay que tener muy claro que no me pagan ni por asomo lo que vale mi trabajo y si me voy a la calle, ¿qué me queda? Un subsidio. Pero yo quiero trabajar. Tampoco pido más. Doy tiempo y esfuerzo a cambio de una parte del valor que produzco. Tampoco es que quiera quejarme, pero, por lo menos, podrían hacer más justicia, pagar lo que valgo, respetarme, darme una estabilidad".
Y ahora, ¿qué?
miércoles, 24 de junio de 2009
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