Sorpresas te da la vida. Ay, ay.
Hace poco más de un mes muchos clamaron por defender a los familiares de las víctimas del accidente aéreo de Barajas, de las hordas periodísticas desatadas a la caza de declaraciones.
Ayer mismo, otros muchos defendieron la emisión de imágenes del accidente con la correspondiente investigación periodística o filtración oficial, dependiendo de como se miren las cosas.
Hubo muchos (defensores del periodismo mayormente, desde asociaciones y demás) que clamaron por aquello hace apenas un mes y ayer mismo se volvieron para defender a unos colegas.
El periodismo es muchas veces cortante. Nos apremia el tiempo y eso nos convierte, a veces, en voraces, salvajes y carentes de maneras y modales.
Pero para eso están las calmas que suceden a los cierres: para pedir disculpas públicamente.
Ahí se demuestra la humanidad que a veces esta profesión te quita o te tapa. Y ahí es donde entra la conciencia de cada cual, para pensar y decidir hasta donde llegar, que rasgos humanos perder o esconder. Tu cerebro a tu servicio. Muchos años de experiencias y necesidades. Las prácticas que debieron darte. Teorías para abrirte la mente. El ejercicio legítimo de alguien que no espera para satisfacer el morbo de nadie, sino para que todos estén informados.
lunes, 22 de septiembre de 2008
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