lunes, 1 de septiembre de 2008

El senado y los galgos 1

"Una vez que has entregado el alma, lo demás sigue con absoluta certeza, incluso en pleno caos. Desde el principio, nunca hubo otra cosa que el caos: era un fluido que me envolvía, que aspiraba por las branquias. En el substrato, donde brillaba la luna, todo era suave y fecundante; por encima no había sino disputa y discordia. En todo veía en seguida el extremo opuesto, la contradicción., y entre lo real y lo irreal la ironía, la paradoja. Era el peor enemigo de mi mismo. No había nada que deseara hacer que no pudiese igualmente dejar de hacer. Incluso de niño, cuando no me faltaba de nada, deseaba morir: quería rendirme porque luchar carecía de sentido para mi. Todos los que me rodeaban eran unos fracasados, o, si no, ridículos. Sobre todo, los que habían tenido éxito."

Henry Miller. Trópico de Capricornio.


Septiembre. Los Enemigos

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