Hay personas que valen para todo.
Cualquier cosa. Qué más da. No importa.
Si de lo que se trata es de ganarse una pasta y echar a correr.
Se les valora extraordinariamente.
Son como Dungas, Makeleles o Essienes. Nunca fueron Deschamps o Mauro Silva. Tampoco recogieron el carisma que atesoraron Gatusso o Stielike. Mucho menos se les puede pedir que la toquen como Maradona o Zidane.
Todo este proceso de mutación es muy interesante. Sobre todo, si después de todo uno sabe gastarse bien el dinero.
Hay casos de personas que llevan años sentadas a una mesa camilla y que ahora se han propuesto coger un bolígrafo, arremangarse para preguntar y repreguntar hasta obtener una respuesta y bucear en las procelosas aguas de la política y la economía.
También hay quien escribió algo que realmente no escribió, pero que otro escribió con las palabras que aquél no sabía cómo escribir, así es que decidió que este otro las pusiera en el papel en su lugar. Y tras tanto lío, ahora el que no escribe lanza revistas y sonríe desde las portadas.
Son evoluciones bien interesantes. Muy acertadas. Parecen sencillas, casi como si cualquiera pudiera hacerlo.
Los humanos tendemos a igualar por debajo, qué le vamos a hacer.
lunes, 1 de septiembre de 2008
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