jueves, 11 de septiembre de 2008

Ascopena

El espectáculo de la Justicia en este país es repugnante.
Dan asco y, como los cerdos con el barro, ni siquiera se esfuerzan por disimular decisiones injustas, y ocultar sistemas podridos, dispersos. Es más, todo se centra en repartir las cuotas de poder como si fueran los naipes de una baraja, antes del tute perrero.
El sistema es una mierda, pero nadie está dispuesto a poner el dinero que se necesitaría para que funcionase bien. Los funcionarios que lo ponen en pie están a medio camino entre la frustración por la escasez de medios y la desidia, porque se sienten abandonados. Están abandonados.
Da pena ver tanta injusticia, cómo naufraga un barco que pagamos todos. Da pena sentir tanta impotencia cuando te enfrentas a un juicio, asistir a una farsa en la que todo está programado, en la que todo pasa a cámara lenta, en la que no tienes nada que decir.

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