Como suele ser habitual, miran y no ven. Tienen sus orejeras y creen que pueden traspasarlas. Tienen superpoderes. Se equivocan.
Toman el resultado salido de entre las blancas y limpias paredes de un laboratorio y lo aplican a esta jungla en la que no todos usamos detergente, ni el mismo.
La cosa no es una dialéctica de contrarios trasladada a los distintos campos de batalla que ha habido en la historia, sino que está en el bombardeo constante y en la superación. En el crecimiento (sin que este concepto suponga necesariamente aumento), entendido como aprendizaje y cambio (acción-reacción, causa-consecuencia), y sin que necesariamente suponga superación de lo anterior.
jueves, 18 de septiembre de 2008
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