miércoles, 1 de julio de 2009

Lo jodido de Garci

Ayer, viendo el extraordinario programa de Garci sobre cine clásico, me dí cuenta de que no cuento con la suficiente capacidad para procesar, ordenar y relacionar todo lo que he ido acumulando en la cabeza y en las estanterias de la casa y el trastero, y que, antes pronto que tarde (porque ya es tarde), debería de hacerme con un buen sistema de fichas e ir ordenando las movidas por si en algún momento se necesitan.
Tendré que buscar tiempo, pero es imprescindible.

Después, como me había quedado con el drama de Irán, intenté responderme a la pregunta de qué derecho podemos tener a entrometernos en sus asuntos y si la defensa de los derechos humanos nos legitima para ir a defenderlos allá donde sea, para convertirnos en adalides de la especie, o si, por el contrario, su simple mención frente a otras culturas nos convierte en occidentales imperialistas.

Más tarde, pensé que si en los medios echan a los comerciales, difícilmente va a poder venderse publicidad, y sin publicidad, se reducirá la paginación y las tiradas, y sin páginas ni ejemplares acabarán echando a los periodistas. El modelo de medio de comunicación está cambiando. Ahora se trata de cambiar las dimensiones: el papel, antes hegemónico, tendrá que reducir su impacto, mientras que internet y los nuevos medios verán crecer su influencia. Hay que reorientarse para sintonizar los cambios.

Total, que me acosté a las dos. Hacía demasiado calor.

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