No hay ningún premio seguro para la virtud, ni castigo seguro para el pecado. Y no sería justo que hubiera tal premio o tal castigo. Virtud y pecado son manifestaciones inevitables de organismos condenados a la una o al otro, resultando de ello el ser buenos o malos. Renunciemos, pues, a toda creencia sincera y a toda preocupación por influir en los demás.
Fernando Pessoa. Libro del Desasosiego.
Cuatro Rosas. Gabinete Caligari.
lunes, 19 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario