La situación es difícil. Qué le voy a decir que usted ya no sepa. Tampoco pongo en duda su capacidad, ni la honradez con la que afronta el extraordinario reto que tiene por delante.
Señor, su mandato llega preñado de ilusión y esperanzas. Usted ya ha anunciado que las cosas no van a ser nada fáciles, que la cosa anda chunga.
Buena suerte, señor. Está usted haciendo historia. Ojalá el empuje que lo llevó a tan altos honores le otorgue la fortaleza necesaria para vencer y resistir a las servidumbres que también colocaron peldaños en su ascenso a los pedestales.
Buena suerte, señor. Es usted señal inequívoca de que las cosas cambian despacio, de que aún queda ilusión.
Buena suerte, señor. Cambiar algo no supone cambiarlo todo, así es que buena suerte, señor, si su intención es poder cambiar.
martes, 20 de enero de 2009
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