El papel se tambalea. Dicen que en ocho o diez años si no ha desaparecido, estará en fase de extinción o relegado únicamente para quienes puedan o quieran pagarlo.
¿Qué hay de extraño en que los soportes cambien?
Los periódicos que conocemos tampoco han sido siempre tal y como los vemos ahora. Son negocios que empezaron en el siglo XIX.
El medio no es el soporte. No lo ha sido nunca. El medio es el contenido. Y esto se ha olvidado.
Se ha dejado de lado y abandonado, porque, primero, el personal era caro. Después, porque la formación había que pagarla. Y, finalmente, porque era más rentable que quienes querían formación pagasen por trabajar. De ahí la proliferación de masters, cursos de experto y demás.
Los medios se han olvidado de que su negocio consistía en informar y se han dedicado a ir de guays, a diversificar y a fomentar los ingresos extraordinarios o atípicos, o como quiera que se llamen. De ahí, también, la obsesión por imponer la idea de que son las empresas las que determinan quién es periodista y por qué lo es. Qué coño es eso de que salgan periodistas de universidades. ¿Dónde coño se ha visto eso?
Y contenido es calidad, calidad que no funciona a corto plazo, pero que día a día construye reputación, y la reputación es uno de los ingredientes fundamentales de la credibilidad, y sin credibilidad no hay periodismo, porque para que seas creible, antes has tenido que ser fiable, y sólo si eres fiable puedes hacer periodismo.
Ah, por cierto, el medio es el contenido, pero también lo conforman sus clientes, sus lectores, radiooyentes, televidentes o navegantes, como se prefiera.
Por eso, todo medio tiene que cuidar su mensaje y a sus clientes, o mejor dicho, los datos que posea de sus clientes, de acuerdo a la ley. Conviene no olvidarse de los clientes jamás.
Obviamente no se trata de decirles a los clientes lo que quieran oir, sino de informarles bien, a tiempo y de manera diferente a como lo hacen otros.
No importa que desaparezca el papel. ¿Quién lo quiere si tenemos con que sustituirlo con eficiencia?
PD: Por cierto, perdón por la redacción de una entrada tan exageradamente larga.
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