Da exactamente igual la intención con que te hayan golpeado, exactamente igual quién haya sido, porque saber lo que te han hecho da mucho ascazo, y, sobre todo, mucha pena.
Da igual la intención y el autor porque independientemente de lo que pienses, de cómo lo expreses, mereces (como cualquiera) el máximo respeto.
jueves, 10 de diciembre de 2009
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