martes, 22 de diciembre de 2009

Desenfoque

He leido la columna de Anson en su El Imparcial de hoy y estoy en desacuerdo con bastante de lo que en ella se dice.

No me opongo a lo que en ella se opina (¿quién soy yo para decirle a nadie lo que debe pensar?), sino que creo que lo dicho está borroso, desenfocado y, por lo tanto, no es fiel reflejo de la realidad.

Desconozco todos los extremos de la fusión entre Antena 3 y La Sexta, pero, desde luego, a mi no me parece rocambolesca. Es, simplemente, una de las muchas otras probabilidades que podrían haberse dado, salvo aquellas que, por evidentes y desiguales, irían contra la libre competencia por acaparar demasiado mercado.

Anson apoya a Ussía en sus críticas a Lara. Según ellos, el abismo ideológico existente entre una y otra emisoras hace imposible una fusión. Como si las series, los programas de entretenimiento, películas y deportes, que ocupan más del ochenta por ciento del tiempo de emisión de ambas, supieran de ideologías. Tampoco es la misma la ideología que se vierten en, por ejemplo, La Razón y los telediarios de Antena 3, ni la de los noticieros de La Sexta o Público.

La fusión es una medida puramente empresarial. Mírese como se quiera: para ganar algo de dinero, para ganar más, para quitarse de encima lastre, para lo que sea. Y esto es capitalismo. Aquí no hay nada contra natura. Todo está permitido mientras no esté prohibido.

Vivimos nuevas épocas (afortunadamente), y hay que adaptarse, y, al igual, que yo no comparto las ideas de Movistar sobre nada en particular mientras hablo por mi móvil, así pasa con las televisiones y, afirmo, debería, haber pasado desde hace mucho tiempo con los diarios, y, más particularmente, con las páginas de opinión que deberían haberse convertido en tribunas abiertas al debate y dejado de ser hojas parroquiales para consumo de acólitos y beatas.

La informacíón tiene que ser plural y contrastada, y donde mejor se contrastan las ideas, como los toros (ahora que está tan de moda el debate al respecto de la tauromaquia), es en el albero. Que cada cual construya su propia línea editorial, que eso ya sería bastante.

Así es que a olvidarse del dulce engorde que proporciona la pitanza que regalan las propias parroquias y a luchar (entiéndaseme) por ahí. Germán Yanque lo ha entendido muy bien en Estrella Digital.

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