miércoles, 27 de enero de 2010
Mejor, amores
El amor puede que sea una cuestión de voluntad. Puede que sea algo físico. Es un estado a veces frágil, a veces inquebrantable. Es proteico, y puede que inmutable. En todo caso, el amor busca la cercanía furtiva o absoluta, incluso la posesión. Es una necesidad de otro perpetua o saltarina, sucesiva, obsesiva, sanadora, perenne, tempestuosa, calma o nebulosa, de formas múltiples, sometida al tiempo, en manos de personas y sociedades. Sería mejor hablar de amores.
viernes, 22 de enero de 2010
El senado y los galgos 28
"Sin embargo, la vida no es muy seria en sus cosas. Es de suponerse que ella ya sabía esto, pues la había visto jugar con Crispín el mayor, escondiéndose de él hasta dar por resultado que ninguno de los dos volvieron a encontrarse. Eso había sucedido. Pero, por otra parte, ella no se imaginaba a la muerte sino de un modo tranquilo; tal como un río que va creciendo paso a paso, y va empujando las aguas viejas y las cubre lentamente; mas sin precipitarse como lo haría un arroyo nuevo. Así se imaginaba ella a la muerte, porque más de una vez la vio acercarse. La vio también en Crispín, su esposo, aunque al principio no le fue posible reconocerla, al fin y al cabo, cuando notó que todo en él se maltrataba, no dudó que era ella."
Juan Rulfo. La Vida No Es Muy Seria En Sus Cosas.
Thrill Is Gone. Blues Boy King.
Juan Rulfo. La Vida No Es Muy Seria En Sus Cosas.
Thrill Is Gone. Blues Boy King.
Corresponsales de guerra en entredicho
Hoy, Jacobo García se queja en su artículo de El Mundo de la actitud de muchos de sus compañeros que han ido a cubrir la información sobre los terremotos en Haití.
Además, pone como afirmación de su idea, una columna reciente de Arturo Pérez-Reverte, de sus Patente de Corso en El Semanal.
Uno puede pensar lo que le plazca con respecto a sus compañeros de profesión y publicarlas cómo y dónde le de la gana y se lo permitan, pero mucho me temo que cosas más importantes y de más interés están pasando en Haití. Y si uno quiere denunciar que personas que deberían estar en otras cosas ocupan su tiempo en gilipolleces, pues que lo hable con quien corresponda. Opino.
En cuanto a la actitud que tienen los que van a Haití a trabajar como periodistas, allá cada cual. Como receptor de la información me la pela y como compañero, les deseo lo mejor, que vuelvan con vida y que tenga suerte con sus crónicas.
Además, pone como afirmación de su idea, una columna reciente de Arturo Pérez-Reverte, de sus Patente de Corso en El Semanal.
Uno puede pensar lo que le plazca con respecto a sus compañeros de profesión y publicarlas cómo y dónde le de la gana y se lo permitan, pero mucho me temo que cosas más importantes y de más interés están pasando en Haití. Y si uno quiere denunciar que personas que deberían estar en otras cosas ocupan su tiempo en gilipolleces, pues que lo hable con quien corresponda. Opino.
En cuanto a la actitud que tienen los que van a Haití a trabajar como periodistas, allá cada cual. Como receptor de la información me la pela y como compañero, les deseo lo mejor, que vuelvan con vida y que tenga suerte con sus crónicas.
lunes, 18 de enero de 2010
El senado y los galgos 27
"He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados. No me abandona. Siempre está a mi lado la sombra de haber sido un desdichado."
Jorge Luis Borges. La Moneda de Hierro.
Love Spreads. Stone Roses.
Jorge Luis Borges. La Moneda de Hierro.
Love Spreads. Stone Roses.
viernes, 15 de enero de 2010
Aún así, la sentencia es una farsa
Puede que lleve razón el señor Güemes en muchas de las cosas que dice en su blog, al respecto del artículo publicado de Javier Pradera en El País del 14 de enero y titulado Sostenerla y No Enmendarla.
Sin embargo, hay una cosa con la que no puedo estar de acuerdo. Se refiere al punto 1, y más concretamente a la frase que dice: "Lo que nunca han dicho el Tribunal Constitucional ni el Tribunal Supremo es que el derecho a la información justifique la comisión de delitos tipificados en el Código Penal".
La aportación de la lista en la pieza de marras (la que desvelaba afiliaciones irregulares al PP de Villavisiosa de Odón), y que ha dado pie a la réplica contundente de Prisa y a la correspondientes contrarréplicas, se hace como fuente de la información y como prueba de su veracidad. La práctica profesional me lleva a pensar, poniéndome en el lugar de los periodistas de la SER condenados por revelación de secretos, que ellos no pretendían revelar el secreto de nadie, sino afianzar su pieza, contrastándola y aportando un documento que daba fe de su veracidad.
Como ya dije en una entrada anterior, creo humildemente, que no hay delito de revelación de secretos porque Anido e Irago pretendían dar una información (las afiliaciones irregulares al PP de Villaviciosa de Odón) y no destapar ni las ideas políticas ni los datos de nadie.
Hay que recordar que para cometer delito de revelación de secretos hay que cumplir un requisito subjetivo que consiste en la voluntad de revelar dicho secreto o de vulnerar intimidades, y que en este caso no se da, creo.
Se puede argumentar que de haber sido así no se debería haber hecho público el listado de afiliados, pero frente a esta opinión, yo creo que Anido e Irago intentaron amarrar todos los cables de la información para lanzarla con garantías.
En todo caso, se puede debatir si su práctica periodística ha sido la correcta o no, pero lo que no han hecho, de ningún modo, es cometer un delito, según pienso.
Sin embargo, hay una cosa con la que no puedo estar de acuerdo. Se refiere al punto 1, y más concretamente a la frase que dice: "Lo que nunca han dicho el Tribunal Constitucional ni el Tribunal Supremo es que el derecho a la información justifique la comisión de delitos tipificados en el Código Penal".
La aportación de la lista en la pieza de marras (la que desvelaba afiliaciones irregulares al PP de Villavisiosa de Odón), y que ha dado pie a la réplica contundente de Prisa y a la correspondientes contrarréplicas, se hace como fuente de la información y como prueba de su veracidad. La práctica profesional me lleva a pensar, poniéndome en el lugar de los periodistas de la SER condenados por revelación de secretos, que ellos no pretendían revelar el secreto de nadie, sino afianzar su pieza, contrastándola y aportando un documento que daba fe de su veracidad.
Como ya dije en una entrada anterior, creo humildemente, que no hay delito de revelación de secretos porque Anido e Irago pretendían dar una información (las afiliaciones irregulares al PP de Villaviciosa de Odón) y no destapar ni las ideas políticas ni los datos de nadie.
Hay que recordar que para cometer delito de revelación de secretos hay que cumplir un requisito subjetivo que consiste en la voluntad de revelar dicho secreto o de vulnerar intimidades, y que en este caso no se da, creo.
Se puede argumentar que de haber sido así no se debería haber hecho público el listado de afiliados, pero frente a esta opinión, yo creo que Anido e Irago intentaron amarrar todos los cables de la información para lanzarla con garantías.
En todo caso, se puede debatir si su práctica periodística ha sido la correcta o no, pero lo que no han hecho, de ningún modo, es cometer un delito, según pienso.
miércoles, 13 de enero de 2010
Poeta gilipollas
Resultó que el poeta era gilipollas. Y malo, por supuesto.
En su escritura sólo había una orgullosa impostura, mentiras y desprecio, el mismo que desparramaba en su charla, que inhalaba mientras se colocaba las gafas, cuando alguien decía algo que consideraba inoportuno, conteniendo a duras penas una rabia extremadamente civilizada y que convertía en torrente dialéctico, verborrea, y hasta, llegado el caso, insultos contra personas o ideas, según viniera al caso.
Uno de sus poemas iba sobre la ausencia de brillos en la piel de la gente que va en el metro, sobre la extraordinaria tersura de las caras de los viajeros del transporte público y sobre tan buena vida, tan extraordinaria alimentación. En el mismo se preguntaba qué pasaría si todo se viniera abajo, si seríamos capaces de soportar el hedor de otros viajeros, si soportaríamos que nos transportaran en vagones sin desinsectar.
En otro, las metáforas bailaban alrededor de la inutilidad de los servicios telefónicos de atención al cliente. Ahí se hablaba de la desesperación del alpinista ante el muro de piedra, del regreso de Larra a la actualidad y de la actitud ovina de los telefonistas, para finalizar despotricando contra una sociedad de muermos que se limita mirar la televisión.
En su escritura sólo había una orgullosa impostura, mentiras y desprecio, el mismo que desparramaba en su charla, que inhalaba mientras se colocaba las gafas, cuando alguien decía algo que consideraba inoportuno, conteniendo a duras penas una rabia extremadamente civilizada y que convertía en torrente dialéctico, verborrea, y hasta, llegado el caso, insultos contra personas o ideas, según viniera al caso.
Uno de sus poemas iba sobre la ausencia de brillos en la piel de la gente que va en el metro, sobre la extraordinaria tersura de las caras de los viajeros del transporte público y sobre tan buena vida, tan extraordinaria alimentación. En el mismo se preguntaba qué pasaría si todo se viniera abajo, si seríamos capaces de soportar el hedor de otros viajeros, si soportaríamos que nos transportaran en vagones sin desinsectar.
En otro, las metáforas bailaban alrededor de la inutilidad de los servicios telefónicos de atención al cliente. Ahí se hablaba de la desesperación del alpinista ante el muro de piedra, del regreso de Larra a la actualidad y de la actitud ovina de los telefonistas, para finalizar despotricando contra una sociedad de muermos que se limita mirar la televisión.
martes, 12 de enero de 2010
El senado y los galgos 26
"No había visto yo nunca nada parecido al cambio que sobrevino en sus facciones, y espero no volverlo a ver. Oh, no me conmovió. Me fascinó. Fue como si se hubiera desgarrado un velo. En aquella cara de marfil vi la expresión del orgullo sombrío, del poder despiadado, del terror pavoroso; de una desesperación intensa y desesperanzada. ¿Estaba acaso viviendo de nuevo su vida en cada detalle de deseo, tentación y renuncia durante aquel momento supremo de total conocimiento? Gritó en susurros a alguna imagen, a alguna visión; gritó dos veces, un grito no más fuerte que una exhalación: “¡El horror! ¡El horror!” "
Joseph Conrad. El Corazón de las Tinieblas.
Sweet Harmony. The Beloved.
Joseph Conrad. El Corazón de las Tinieblas.
Sweet Harmony. The Beloved.
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