martes, 24 de noviembre de 2009

Como era previsible, la reforma laboral

Parece que todos los expertos, dentro y fuera de nuestras fronteras, están de acuerdo en que el mercado laboral español necesita reformarse pero ya mismo.

Según parece, las condiciones en que los trabajadores quieren trabajar en nuestro país no son nada competitivas, pese a lo que dicen ejemplos palmarios como los de Vigo o Figueruelas, con respecto a lo que se estila por ahí fuera.

Ahora, Gobierno y sindicatos dicen que sí a una posible reforma, cuando hasta hace dos días decían que no. Muy coherente por sus partes.

La reforma, como los impuestos, es para que la sufran los de siempre, de tal modo que si no somos competitivos pues tendremos que ser más baratos y si hay que pagar más impuestos, pues, coño, como se los vamos a subir a los ricos, que se van.

Eso es lo triste, lo habitual, lo incorregible.

Por supuesto que hay que reformar, la vida permanece en obras siempre. Otra cosa es que la reforma sea justa o que consiga su propósito.

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