martes, 15 de septiembre de 2009

Nueva aplicación

Los de Google han lanzado una nueva aplicación para ver noticias con cierta coherencia, gran velocidad y alimentada por múltiples medios de comunicación.

Es Fast Flip.

De momento, está disponible para los Estados Unidos, donde indexa las noticias y las fotos de treinta y seis potentes medios estadounidenses.

Habrá que ver qué resulta.

Menores

Desconozco todo lo relativo a la controversia de la semana pasada en la que se vio envuelta una menor y su madre, comentarista de algún programa de televisión. Según parece, la fiscalía ha decidido intervenir porque estima que la exposición de dicha niña en los medios de comunicación es desmesurada, dado, precisamente, que es hija de quien es.

Hay, desde luego, otros casos tan evidentes, en los que, como sirven a otros propósitos, se hace la vista gorda.

Pese a que no sé de qué va la cosa, más allá de lo que acabo de contar, sí que creo que se levanta un debate interesante cuya solución no podrá ser nunca una sentencia judicial.

Entiendo, también, que todo este asunto tiene un interés humano para mucha gente que ve en este personaje televisivo a alguien que, dicho en neutro, estima.

Basta ya de tratar a las audiencias como a imbéciles. Quien ve un programa de televisión determinado tiene una responsabilidad, como sucede en otros ámbitos de la vida. No vale escaquearse.

Por ejemplo, si uno va a un bar y pide alcohol, puede encontrarse con que le pregunten su edad o no, y que, en función de los años que se tengan, se lo den o no. En ese caso, el hecho de que beba no depende de él, pero el caso es que, a priori, él ha decidido ir al bar y pedir una bebida alcohólica.

No voy a decirle a nadie lo que tiene que ver, ni tampoco pretendo que todo el mundo se enganche a los documentales o a las retransmisiones de ópera. Pero, tampoco voy a aceptar que vengan después tocando las pelotas. No aguanto la excusa de que no hay otra cosa en la tele. Pues se apaga, coño. ¿No hay otras cosas que hacer?

Por supuesto que la presión de los profesionales de la información rosa es muchas veces agobiante, y las necesidades de los personajes que aparecen en las crónicas de sociedad, muchas, sean perentorias o creadas por determinados modos de vida (no seré yo quien vaya a juzgar cómo decide vivir cada cual). Por otra parte, las cadenas de televisión están para ganar dinero, y cada cual lo hace como lo place, con el único límite del delito, algo difuso, cuando no contradictorio, en el caso de la libertad de expresión y de difusión de información.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Valdemingómez

Ya no nos caben los escombros en los vertederos, así es que sacamos la mierda a la calle. Rescoldos de la voracidad inmobiliaria.

Es el caso reciente de Pozuelo, es la crisis, la avaricia siempre acechando, son los parques de mi pueblo llenos de cristales, las calles repletas de papeles, es la corrupción política, son los hijos contra los profesores, la mansedumbre burocrática que nos envuelve. Esta placidez que de vez en cuando se rompe, como hace la noche con el día.

No importa demasiado: Hemos aprendido que todo pasa: Que todo se olvida. Que lo que de verdad importa es el día a día: las legumbres y la carne, la hipoteca, unas prendas de vestir, entretenerse. Y todo lo demás, la política, la religión, la justicia, las noticias de uno u otro canal, la moral o la macroeconomía son elementos prescindibles cuando sales al terreno de juego.

Hay quien dice que falta autoridad: Pero no es eso. Hay quien dice que se resquebrajan los valores: Pero no es eso.

Porque nos hemos ganado el derecho a dudar de cualquier autoridad, porque los valores no han hecho otra cosa que caer vez tras vez, al paso del tiempo.

Somos humanos. No podemos evitarlo. Mírate, llevas (como yo) unas dulces cadenas que no se tensan, que son la envidia de otros menos afortunados. Eso parece, ¿verdad? Que tire la primera piedra el que esté dispuesto a renunciar a su humanidad para tirarse al monte, afrontar el consejo de la serpiente y el águila, y convertirse en el superhombre.

Desde hace un tiempo, los cambios nos han sobrepasado: Estamos confundidos. Pero no importa, suele suceder (la historia lo dice), porque saldremos. Tal vez, por el lado equivocado. Quién sabe. Mientras tanto echamos los escombros donde pocos (y si puede ser, que no se quejen) puedan verlos. Y si acaso, los tapamos. Nos escandalizamos cuando nos los enseñan, pero se nos pasa pronto: La vida nos saca a bailar.

Y no es que no queramos soluciones (aunque algunos, desde luego, no las quieren: son los que encuentran tesoros entre los escombros). Es, simplemente, que no sabemos encontrarlas. Somos así: Humanos

lunes, 7 de septiembre de 2009

El senado y los galgos 22

Pero mi punto de vista no importa en esto, ninguno importa. Saber que en un momento dado habrá que renunciar a todo es lo insoportable, para todo el mundo, sea lo que sea lo que constituya ese todo, lo único que conocemos, lo único a lo que estamos acostumbrados. Yo comprendo bien a quien lamenta morirse solo porque no podrá leer el próximo libro de su autor favorito, o ver la próxima película de la actriz que admira, o volver a tomar una cerveza, o hacer el crucigrama del nuevo día, o seguir la serie de television que sigue, o porque no sabrá qué equipo ha ganado el campeonato de fútbol del año en curso. Lo comprendo perfectamente. No es solo que todo pueda aún darse, la noticia inimaginable, el giro de todos los acontecimientos, los sucesos más extraordinarios, los descubrimientos, el vuelco del mundo. El revés del tiempo, su negra espalda … Es también que son tantas las cosas que nos retienen. Tantas como a tí. O como a mí.

Javier Marías. Todas las Almas.

Heart Shaped Box. Nirvana.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Tarde

Todas las palabras cedieron y sólo entonces pude ver una oscuridad pulcra y vacía.

Y sólo entonces pude ver todas aquellas señales centelleantes, inadvertidas. Anunciaban mi pasado.