martes, 3 de febrero de 2009

Crisi 2

Hay tantos ingredientes en un consejo, que no son nunca demasiados. Bien lo sabe Zaratustra. Hay preocupaciones, rencor, ansia, deseo, lecciones, amor,...
Tantas cosas hay en un consejo que al darse, dados quedan los consejos, pero nada más.
Y quedan, luego, las decisiones sobre qué hacer con los consejos para quienes los escucharon: si los toman o los dejan, si los retuercen o estiran.
No tienen culpas los consejos, pues cada decisión ha de ser siempre (y necesariamente) propia, mezclada por cada cual en sus proporciones de circunstancias y otras especias. Bien lo sabe Zaratustra.
Son los consejos más que palabras. Conocimiento vivido. Esperiencias que no eximen de sentir, ya que cada decisión es, al final, siempre tuya.

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