martes, 30 de diciembre de 2008

En manos del agua

Roja trenza densa,
Inasible como el chorro de un caño.
Y rizada se me escapa
La madeja acuosa de tu
Comportamiento.
¿Dónde estuviste anoche?
Yo debí perderme.
No es que quiera disculparme.
De la mugre del atardecer
Es mi saliva este domingo,
Un líquido ventoso que
Oxida
Con excusas el sinsentido de metal que ya no nos une.
La lluvia es la pasajera de estas nubes.
Pasa del apeadero. Baja.
Papel, tinta, mano, mente.
Mientes.
Pues baja.
Y te reprocharía qué...
Unas letras emborronadas. Húmedas.
El ahora es un vacío
Que al inflarme sin tí,
Como una esponja, se me
Ha quebrado.
Las láminas agrietadas de algún recuerdo,
Otra lluvia,
Cubren la calle que sólo
Transita esa agua
Que es el tiempo, los sedimentos del vacío
Que arranca a retazos,
Oscurecida, esa agua esponjosa
Que es el tiempo cuando,
Sucia, se
Desliza sobre el asfalto.
¿Dónde estás?

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