Gran artículo de opinión, según creo yo, el que publica hoy, 19 de diciembre, Anson en El Imparcial.
Efectivamente, la reciprocidad es un concepto que ha movido desde antiguo las relaciones entre los pueblos.
Sin embargo, conviene aplicarla adecuadamente, no sea que, como pasa con algunas palabras, bien lo sabe el académico de la lengua, de tanto usarlas mal se pervierta su significado.
La reciprocidad que debe buscar el Estado español con las autoridades saudíes consiste en garantizar para los españoles el mismo trato que aquí se les da a los saudíes.
Ni la religión es cosa del Estado, ni debe serlo. Que al catolicismo lo defienda la Iglesia católica, que es quien tiene que hacerlo.
Por supuesto que sí que conforma la máxima obligación de este Estado, la de defendernos de las hordas bárbaras que, al parecer, nos acosan, y, desde luego, también la de garantizar que todos tenemos derecho a profesar nuestra religión libremente, pero sin imposiciones y limitando sus expresiones públicas a los lugares de culto, algo razonable y adecuado para un país laico, como el que, en teoría, conformamos.
viernes, 19 de diciembre de 2008
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