Todos nos echamos las manos a la cabeza.
Que poco democráctico es, dicen (decimos) a coro, que los políticos convoquen ruedas de prensa sin preguntas, que quieran controlar los medios públicos en su propio beneficio, que interpongan férreos gabinetes de prensa, que se eleven tanto, que...
Y, aunque esto no es no de ahora sólo, ni tampoco de aquí sólo, llevan (llevamos) razón. Pero llevar la razón poco importa.
El oficio, la profesión, este trabajo va de otra cosa. Ahora, por lo menos.
Y hacemos muy mal en no darnos cuenta de que la propaganda política merece muy poca atención, mucha menos de la que hoy llena todas las portadas de las mismas noticias pelín reviradas, según el caso.
Y hacemos muy mal en apuntarnos a tal cuadra o tal otra.
Y hacemos muy mal en no darnos cuenta de que la noticia está en otros sitios.
Y hacemos muy mal en mirar para otro lado, cuando sabemos que el poder, además, está en otras partes.
Y hacemos muy mal...
Los retos planteados son muchos, parafraseando lo que se publica hoy, pero el principal de todos ellos es la dispersión de los focos de noticias y su canalización adecuada según nuevos criterios jerárquicos, de elaboración y de presentación de las noticias en un entorno nuevo.
PD: Perdón por semejante sermón sin púlpito que no pasa de opinión personal susceptible de ser modificada.
viernes, 4 de mayo de 2012
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