martes, 28 de junio de 2011

Ovejas y fuentes

1. Aceptemos que alguien en sus cabales sea capaz de separar "nítidamente" y a tiempo completo, se supone, "el ámbito profesional del laboral".

2. Convengamos en que "manipular la presentación de trabajos que por su estilo y su propia naturaleza encierran valoraciones, opiniones, comentarios y análisis de quien los hace y, sin embargo, no los firma" podría suponer una "grave falta de respeto a los lectores".

3. Dejemos entrar a un nuevo, extravagante, animal de compañía, so pretexto de que "ocultar la autoría de una crónica, una entrevista o reportaje, en virtud de una decisión colectiva que nada tiene que ver con el contenido de dichos trabajos, atenta contra la deontología y el buen hacer profesional".

Lo que no se comprende desde un punto de vista neutral es que un director en ejercicio, toda su cohorte, más otros tres directores que ya no lo son afirmen, respecto del producto que han diseñado, que "ni el periódico comparte necesariamente esos puntos de vista ahora anónimos (que aparecen bajo la referencia de EL PAÍS, sin que lo sean), ni el lector puede hacerse una cabal idea respecto al significado de los mismos, habida cuenta que desconoce su autoría".

Y efectivamente, sólo puede entenderse tal afirmación desde la defensa cerrada de la empresa que paga. Sin embargo, y desde una perspectiva empresarial también, produce estupefacción que quien ha de velar por la calidad de un producto se lave las manos y, además, se le permita.

Creo que Juan Varela refleja esta situación con la nitidez de un digno espejo americano en El País sin firmas y el abuso de la autoría.

Humildemente, puedo decir que he trabajado en muchos sitios en los que nunca firmé ningún artículo, pieza, noticia, crónica..., porque no se me permitió o porque no quise, según los casos.

Que creo firmemente en que la decisión última corresponde a la persona que ha elaborado el producto periodistico, y que si un director no está en condiciones no sólo de respaldar lo que hace un miembro de su equipo (lo firme o no), sino que, además, lo pone en evidencia en público sin tomar la decisión "laboral" y "profesional" adecuada y en tiempo, mal vamos en esta profesión, oficio o labor, como se quiera decir.

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