miércoles, 20 de abril de 2011

Dos por uno

#tuiteaunlibro
2x1: Esta provinciana tuvo, como yo, Sancho, en su locura el envés de su anhelo: una quimera

miércoles, 13 de abril de 2011

La pregunta adecuada

Llegó la hora del último paseo del día para el perro.

Correa, llaves que cierran la casa. El ascensor.

Ya en la calle, la noche me pareció tibia. Mucha gente charlaba en las terrazas que debíamos cruzar antes de llegar al parque.

Cerca de donde pasábamos, una mujer morena y con ojos de hermosa madera barnizada acercó sus manos para acariciar al perro, mientras le hablaba: "Y tú, ¿también piensas lo mismo?"

"Pues, aunque pudiera hablar", le dije, "tampoco sabría a qué tendría que responderte".

"Es cierto", contestó dirigiéndome su mirada. Y continuó, tras un silencio breve, inclinada todavía: "Dice, aquí, mi colega, que soy un pibón".

"Y lleva razón. Estás buenísima", le espeté, "pero mi perro, si pudiera hablar, te preguntaría por lo que llevas dentro".

"No, no te equivoques", seguí, " ni el perro es Diógenes reencarnado, ni le he prestado mi voz para que ladre lo que yo pienso. Digo que te preguntaría por lo de dentro para no llevarse sorpresas".

"Pero podría mentirle, y para cuando él hubiera...", le oí responder.

"No importa. Los perros huelen de inmediato el miedo que quiere tapar cualquier mentira", mascullé mientras mi perro tiraba de mí en dirección al parque.

miércoles, 6 de abril de 2011

Brillos tiene el prisma

Al llegar a la estación de cercanías, antes de pasar los tornos que dan al andén, recojo todos los gratuitos que ofrecen, y una vez al pie de las vías los ordeno, meto uno dentro de otro y hago con todos ellos un único diario.

Lo primero que leo es la columna de contra de uno de ellos, que escribe, de lunes a viernes, una mujer. Distinta cada día.

Y no dejo de sorprenderme nunca (muy positivamente) de los matices que introducen todas ellas, aunque a veces me cabree con ciertos tonos naif de sabor adulcorado artificialmente que, supongo (y creo que acierto al echarme la culpa), yo no se poner en su adecuado contexto.

Así es que giro otra vez el prisma, paso una nueva página y vuelvo a tomar conciencia de que viajo dentro de una oruga que comparto con un montón de dioses. Cambio de canción.