El hombre poderoso en el poder sucumbe; el hombre del dinero, en el dinero; el que busca placer, en los placeres. Y así sucumbió el lobo estepario en su independencia. Alcanzó su objeto, fue cada vez más independiente, nadie tenía que ordenarle, a nadie tenía que ajustar sus actos, sólo y libremente determinaba él a su antojo lo que había de hacer y lo que había de dejar. Pues todo hombre fuerte alcanza indefectiblemente aquello que va buscando con verdadero ahínco.
Hermann Hesse. El Lobo Estepario
She Watch Channel Zero. Public Enemy
viernes, 7 de agosto de 2009
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