miércoles, 6 de mayo de 2009

No lo entiendo

No entiendo las voces de grandes proceres de la profesión que claman por el advenimiento de un nuevo periodismo, por la destrucción del actual status quo y por la desaparición final de la prensa en papel. Suelen ser, muchos de ellos, los mismos que trabajan en periódicos y revistas y viven de ello.
No entiendo sus quejas y las llamadas de atención que hacen, porque se dedican a lloriquear sin aportar nada nuevo, sin iniciar cambios en los negocios en los que trabajan y de los que cobran.
Si el papel va a desaparecer, es porque tendremos otros soportes que lo sustituirán. Le paso al papiro y a los papeles de origen animal, les pasó a los escribas y a los linotipistas.
Esta mañana, en Radio 3 se quejaban de las consecuencias de la desaparición del papel para las imprentas y sus trabajadores. Efectivamente, si finalmente se implanta algún tipo de papel electrónico, poco les quedarán a las imprentas por hacer.
Pero esto no significa que ni los periódicos ni los libros se acaben.
Los diarios deberían de haber tomado el mando en la introducción de estos libros electrónicos y, sin embargo, lloran y gritan, como si estuvieran atrapados en el gran agujero negro que les hará desaparecer.
Parecen no saber que el periodismo será más necesario que nunca entre tanto caos, un periodismo distinto. Leal, pegado a la calle y que huya de facilidades. Un periodismo que reconozca, también, que su mirada no siempre es neutral y que, a veces, mira las cosas con cierto estado de ánimo y, otras veces, ¿por qué no?, con lágrimas en los ojos.

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