A la gente le interesa lo que tienen que decir los periodistas porque, por regla general (en esto se basa nuestro trabajo), tenemos más información que otros y podemos presentársela de una manera que puedan comprender.
En nuestro trabajo, recogemos mucha más información de la que después ponemos a disposición de nuestros lectores. Seleccionamos, cortamos, titulamos. Nos esforzamos por aportar el máximo en la menor cantidad de tiempo y/o espacios posibles.
A veces se dan casos de periodistas o medios que destacan por las opiniones que aportan ellos mismos o el equipo que trabaja para ellos. Pero en la base de todo está la información. No se pueden dar ideas sin buena información. Desde un punto de vista periodístico, se hace difícil poder interpretar lo que no se experimenta, lo que no se conoce de cerca.
Las nuevas tecnologías nos permiten ofrecer mucha más información y con distintos medios y lenguajes. Además, nos permiten hacer nuestro trabajo mejor y con más profundidad. Ahora, un único periodista puede (y tiene que) ofrecer a sus seguidores un artículo escrito, vídeo, audio y fotos, datos y documentos que han servido para documentar un trabajo periodístico. ¿Por qué no se pone todo ello a disposición de televidentes, radioescuchas, lectores o navegantes de internet? ¿Por qué no intentamos hacer nuestro trabajo más completamente?
Tenemos los medios y debemos adaptarnos a diferentes niveles de profundidad. No todo el mundo quiere lo mismo, no todos buscan lo mismo, afortunadamente. Y, tal vez, un equipo pueda hacerlo mejor aún. Ha llegado la hora de ser versátiles, de salir y traernos letras, fotos y grabaciones de audio y vídeo, además de la documentación.
Tenemos además la experiencia de que las informaciones se van completando hasta encajar. Tendremos que reescribir y completar sucesivamente.
Para poder hacer periodismo siempre ha sido lo deseable, así ha sido siempre, el estar al pie de la noticia en cualquier momento y ocasión. Hay que estar cerca, ser rápidos y versátiles. Habrá que trabajar con medios, pero con menos personal. Tal vez, el modelo sea el de las agencias de noticias, con potentes y útiles servicios de edición centralizados y periodistas desperdigados por doquier, en red, pero con más capacidades y mayores exigencias.
Puede hacerse y no deja de ser periodismo.
lunes, 18 de mayo de 2009
martes, 12 de mayo de 2009
No tan solitario
Hoy se ha dado a conocer la muerte de Antonio Vega, gran compositor de música popular.
Nos ha dejado grandes canciones, de hermosas melodías y magníficos versos.
Descanse en paz.
Nos ha dejado grandes canciones, de hermosas melodías y magníficos versos.
Descanse en paz.
viernes, 8 de mayo de 2009
Pretender que se pague por la información no es una cuestión sencilla
Hoy se da a conocer que Murdoch va a volver intentar cobrar por el acceso a la información que ofrecen algunos de sus medios en internet.
Hace unos días, Roures anunciaba que los días del fútbol gratis en la tele se acabarán la próxima temporada 2009-2010. Dejaba así a las claras cuáles habían sido las causas de la cruenta guerra del fútbol entre Mediapro y Prisa, aunque, parece ser, que finalmente todo se acabará arreglando si es que, tal y como indican por ahí, ambas cadenas acaban fusionándose. Ya se verá.
Hoy mismo, también, el Gobierno inicia el proceso legal pertinente para que en un futuro muy cercano se deje de emitir publicidad en TVE. En cambio, las privadas y las empresas de telecomunicaciones tendrían que pagar una pequeña parte de sus beneficios para que esto suceda.
Se están dando muchas vueltas sobre los modelos de actuación en internet. Parece ser que, en los últimos tiempos, se había impuesto el gratis total, pero, dado que el tiempo actúa muchas veces como si fuese un péndulo, pues no es de extrañar que próximamente las empresas informativas quieran volver a intentar que sus receptores paguen por los contenidos.
Sin embargo, no hay que engañarse, esto no va a ser sencillo. En internet hay muchas cosas, contenidos y enlaces, y, por tanto, lo que no se puede conseguir de una manera, sin duda, se podrá conseguir de otra y por menos dinero aún.
No olvidemos que quien se conecta a internet ya está pagando por hacerlo. Intentar cobrar por información que puede conseguirse de otro modo, en otros sitios de la red, lo único que va a hacer es que se pierdan seguidores. Como mínimo.
Cobrar por un producto intangible o por un servicio es lícito, pero en el caso de la información digital se hace muy difícil. Me temo que no se conseguirá hasta que los precios de las conexiones sean insignificantes y hasta que cada uno las llevemos donde queramos, con buena velocidad y podamos acceder en cada momento a lo que nos apetezca, por medio de aparatos sencillos y fiables.
Hace unos días, Roures anunciaba que los días del fútbol gratis en la tele se acabarán la próxima temporada 2009-2010. Dejaba así a las claras cuáles habían sido las causas de la cruenta guerra del fútbol entre Mediapro y Prisa, aunque, parece ser, que finalmente todo se acabará arreglando si es que, tal y como indican por ahí, ambas cadenas acaban fusionándose. Ya se verá.
Hoy mismo, también, el Gobierno inicia el proceso legal pertinente para que en un futuro muy cercano se deje de emitir publicidad en TVE. En cambio, las privadas y las empresas de telecomunicaciones tendrían que pagar una pequeña parte de sus beneficios para que esto suceda.
Se están dando muchas vueltas sobre los modelos de actuación en internet. Parece ser que, en los últimos tiempos, se había impuesto el gratis total, pero, dado que el tiempo actúa muchas veces como si fuese un péndulo, pues no es de extrañar que próximamente las empresas informativas quieran volver a intentar que sus receptores paguen por los contenidos.
Sin embargo, no hay que engañarse, esto no va a ser sencillo. En internet hay muchas cosas, contenidos y enlaces, y, por tanto, lo que no se puede conseguir de una manera, sin duda, se podrá conseguir de otra y por menos dinero aún.
No olvidemos que quien se conecta a internet ya está pagando por hacerlo. Intentar cobrar por información que puede conseguirse de otro modo, en otros sitios de la red, lo único que va a hacer es que se pierdan seguidores. Como mínimo.
Cobrar por un producto intangible o por un servicio es lícito, pero en el caso de la información digital se hace muy difícil. Me temo que no se conseguirá hasta que los precios de las conexiones sean insignificantes y hasta que cada uno las llevemos donde queramos, con buena velocidad y podamos acceder en cada momento a lo que nos apetezca, por medio de aparatos sencillos y fiables.
jueves, 7 de mayo de 2009
Cosas que ya nadie lee, la reforma de los dominicales y la invención del quiosquero
Muy interesantes algunas de las cosas que sobre periodismo aparecen hoy por internet.
Cebrián dijo, según se informa en la red, en una conferencia en Madrid que en los periódicos se escriben, cada día más, cosas que nadie lee. Lleva razón y un buen ejemplo es el suplemento domincal de El País, trufado de publicidad y en el que cada día se hace más difícil encontrar una buena columna, en el que los reportajes suelen ser sucesiones publicitarias varias y las fotos pertenecen a agencias y medios extranjeros. Poca profundidad. Si los lectores no leen es porque o no les interesa lo que pueden leer o no se les ha sabido atraer.
En este sentido, Zarzalejos escribe que los periódicos tendrán que repensar los suplementos económicos que se entregan en los fines de semana. Correcto. Afirma que los costes son exagerados frente a los menguantes ingresos publicitarios que generan. No sólo eso, los periódicos tendrán que reformular su oferta dominical, oriéntandola en dos direcciones, la del ocio y la interpretativa de los sucesos de la semana, sin descuidar, por supuesto, la información diaria. En definitiva, hay que olvidarse de los ladrillos y ponerse a hacer periodismo.
Finalmente, la columna de Enric González en El País de hoy es cojonuda. Concluye que son los vendedores los que han tomado la iniciativa. La tienen desde hace tiempo. En muchos medios, pequeños principalmente, se escribe (bien) de quien paga o genera ingresos. Pero él lo dice en el sentido de que son los vendedores de libros (las grandes cadenas estadounidenses, por descontado) los que están presionando para que llegue el libro electrónico. Estoy de acuerdo, ya lo dije ayer, tienen que ser los periódicos los que tomen la iniciativa y potencien la innovación y el lanzamiento masivo de los libros electrónicos, tal y como hicieron en su momento las empresas de telefonía con los móviles, que, gracias a que se empezaron a vender como churros porque molaban cada día más, acabaron imponiéndose.
Con el libro electrónico desaparecerán muchos costes y, como dice González, los periodistas podrán dedicarse a lo que tienen que dedicarse: a buscar noticias.
Tal vez habría que buscar alianzas con las empresas de telecomunicaciones y con los fabricantes de equipos electrónicos, porque, tal y como está la situación, lo que queda ahora es peor que lo que se podría ganar.
Cebrián dijo, según se informa en la red, en una conferencia en Madrid que en los periódicos se escriben, cada día más, cosas que nadie lee. Lleva razón y un buen ejemplo es el suplemento domincal de El País, trufado de publicidad y en el que cada día se hace más difícil encontrar una buena columna, en el que los reportajes suelen ser sucesiones publicitarias varias y las fotos pertenecen a agencias y medios extranjeros. Poca profundidad. Si los lectores no leen es porque o no les interesa lo que pueden leer o no se les ha sabido atraer.
En este sentido, Zarzalejos escribe que los periódicos tendrán que repensar los suplementos económicos que se entregan en los fines de semana. Correcto. Afirma que los costes son exagerados frente a los menguantes ingresos publicitarios que generan. No sólo eso, los periódicos tendrán que reformular su oferta dominical, oriéntandola en dos direcciones, la del ocio y la interpretativa de los sucesos de la semana, sin descuidar, por supuesto, la información diaria. En definitiva, hay que olvidarse de los ladrillos y ponerse a hacer periodismo.
Finalmente, la columna de Enric González en El País de hoy es cojonuda. Concluye que son los vendedores los que han tomado la iniciativa. La tienen desde hace tiempo. En muchos medios, pequeños principalmente, se escribe (bien) de quien paga o genera ingresos. Pero él lo dice en el sentido de que son los vendedores de libros (las grandes cadenas estadounidenses, por descontado) los que están presionando para que llegue el libro electrónico. Estoy de acuerdo, ya lo dije ayer, tienen que ser los periódicos los que tomen la iniciativa y potencien la innovación y el lanzamiento masivo de los libros electrónicos, tal y como hicieron en su momento las empresas de telefonía con los móviles, que, gracias a que se empezaron a vender como churros porque molaban cada día más, acabaron imponiéndose.
Con el libro electrónico desaparecerán muchos costes y, como dice González, los periodistas podrán dedicarse a lo que tienen que dedicarse: a buscar noticias.
Tal vez habría que buscar alianzas con las empresas de telecomunicaciones y con los fabricantes de equipos electrónicos, porque, tal y como está la situación, lo que queda ahora es peor que lo que se podría ganar.
miércoles, 6 de mayo de 2009
No lo entiendo
No entiendo las voces de grandes proceres de la profesión que claman por el advenimiento de un nuevo periodismo, por la destrucción del actual status quo y por la desaparición final de la prensa en papel. Suelen ser, muchos de ellos, los mismos que trabajan en periódicos y revistas y viven de ello.
No entiendo sus quejas y las llamadas de atención que hacen, porque se dedican a lloriquear sin aportar nada nuevo, sin iniciar cambios en los negocios en los que trabajan y de los que cobran.
Si el papel va a desaparecer, es porque tendremos otros soportes que lo sustituirán. Le paso al papiro y a los papeles de origen animal, les pasó a los escribas y a los linotipistas.
Esta mañana, en Radio 3 se quejaban de las consecuencias de la desaparición del papel para las imprentas y sus trabajadores. Efectivamente, si finalmente se implanta algún tipo de papel electrónico, poco les quedarán a las imprentas por hacer.
Pero esto no significa que ni los periódicos ni los libros se acaben.
Los diarios deberían de haber tomado el mando en la introducción de estos libros electrónicos y, sin embargo, lloran y gritan, como si estuvieran atrapados en el gran agujero negro que les hará desaparecer.
Parecen no saber que el periodismo será más necesario que nunca entre tanto caos, un periodismo distinto. Leal, pegado a la calle y que huya de facilidades. Un periodismo que reconozca, también, que su mirada no siempre es neutral y que, a veces, mira las cosas con cierto estado de ánimo y, otras veces, ¿por qué no?, con lágrimas en los ojos.
No entiendo sus quejas y las llamadas de atención que hacen, porque se dedican a lloriquear sin aportar nada nuevo, sin iniciar cambios en los negocios en los que trabajan y de los que cobran.
Si el papel va a desaparecer, es porque tendremos otros soportes que lo sustituirán. Le paso al papiro y a los papeles de origen animal, les pasó a los escribas y a los linotipistas.
Esta mañana, en Radio 3 se quejaban de las consecuencias de la desaparición del papel para las imprentas y sus trabajadores. Efectivamente, si finalmente se implanta algún tipo de papel electrónico, poco les quedarán a las imprentas por hacer.
Pero esto no significa que ni los periódicos ni los libros se acaben.
Los diarios deberían de haber tomado el mando en la introducción de estos libros electrónicos y, sin embargo, lloran y gritan, como si estuvieran atrapados en el gran agujero negro que les hará desaparecer.
Parecen no saber que el periodismo será más necesario que nunca entre tanto caos, un periodismo distinto. Leal, pegado a la calle y que huya de facilidades. Un periodismo que reconozca, también, que su mirada no siempre es neutral y que, a veces, mira las cosas con cierto estado de ánimo y, otras veces, ¿por qué no?, con lágrimas en los ojos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
