Les viene bien el hastío, la indiferencia y el aburrimiento. Así pueden apuntar los focos donde quieran, generalmente lejos de sí.
Les viene bien la oscuridad, los cautivos, los aduladores, la opacidad, el voto imperativo, la grey. Manejan puntos débiles y los aprovechan.
No quieren críticas, ni libertad, ni responsabilidad. Se creen impunes.
Hacen y deshacen, cacarean necedades y callan lo que debería decirse, ondean trapos y se arrojan mandamientos, pero no son más que la voz de sus amos.
martes, 22 de enero de 2013
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