Se lo llevan y punto.
Rasgarse las vestiduras es inútil (un gesto teatrero, un brindis al sol, la patética aceptación de una incapacidad), porque lo verdaderamente importante consiste en comprender (hasta donde se llegue) el funcionamiento de toda la maquinaria, los entresijos que la airean, el lubricante que facilita su funcionamiento, la energía que la alimenta.
Porque lo verdaderamente triste (lo verdaderamente importante, también) es la impunidad, la falta de reacción, la incapacidad, o, peor, la falta de voluntad.
Porque apelar a la moral para convencer a otro, cuando se trata de dinero, suele ser una quimera.
Porque hay quien sigue a rajatabla lo que dice el refrán: llámame perro y échame pan. Y hasta podría pensarse que hacen bien.
Porque lo verdaderamente incomprensible (verdaderamente triste e importante, también) es la falta de control, de previsión. La impunidad.
Se lo llevan y punto.
miércoles, 5 de octubre de 2011
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