Los hispanos, como vosotros llamáis a los pobladores de Iberia, nos agrupamos en torno a una gran ciudad por interés mutuo. Considerais befos a todos aquellos que están alrededor de Segeda, y arévacos a los de la región de Numancia, como si todos tuviéramos unos mismos intereses. Y os equivocáis. Los contrebienses somos befos, sí, pero antes somos belaiscos, y antes incluso, contrebienses. Los romanos creéis que la República es lo más excelso, que todos los demás pueblos debemos opinar como vosotros y que sentimos eso que llamáis la nación de la misma manera. En Iberia las cosas no son tan fáciles. Por encima de los lazos jurídicos, del derecho que para vosotros parece tan importante, las gentes de Iberia colocamos los lazos de la sangre y los sentimientos. Para vosotros, Roma lo es todo; para nosotros, Iberia es sólo un lugar donde vivir, pero es nuestro lugar, el único que queremos.
Numancia. José Luis Corral
The Prodigy. Their Law
jueves, 24 de febrero de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
Facilidad
Es tan fácil decir: "La decisión de Telecinco de ocupar la frecuencia de la extinta CNN+ por el canal Gran Hermano 24 Horas es como que te saquen los ojos y te meen en los agujeros".
Es tan fácil responder: "Machista en sus comentarios sobre la periodista Sara Carbonero y xenófobo en sus declaraciones sobre el primer ejecutivo del grupo audiovisual más importante de nuestro país, son ya pocas las manifestaciones abiertamente intolerantes que le quedan por vomitar al presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid."
E ir a lo fácil te garantiza el jaleo del grupo de orangutanes que te acompaña.
Es tan fácil responder: "Machista en sus comentarios sobre la periodista Sara Carbonero y xenófobo en sus declaraciones sobre el primer ejecutivo del grupo audiovisual más importante de nuestro país, son ya pocas las manifestaciones abiertamente intolerantes que le quedan por vomitar al presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid."
E ir a lo fácil te garantiza el jaleo del grupo de orangutanes que te acompaña.
martes, 15 de febrero de 2011
El senado y los galgos 38
Señor, ¿por qué pesa mi alma?
sus manos, débiles, de niña
¡no pueden jugar con mi alma!
Juan José Domenchina
Macy Gray. I Try
sus manos, débiles, de niña
¡no pueden jugar con mi alma!
Juan José Domenchina
Macy Gray. I Try
lunes, 7 de febrero de 2011
El senado y los galgos 37
Todo arte es a la vez superficie y símbolo.
Quienes profundizan, sin contentarse con la superficie, se exponen a las consecuencias.
Quienes penetran en el símbolo se exponen a las consecuencias.
El Retrato de Dorian Grey. Oscar Wilde
Gary Moore. Parisienne Walkways
Quienes profundizan, sin contentarse con la superficie, se exponen a las consecuencias.
Quienes penetran en el símbolo se exponen a las consecuencias.
El Retrato de Dorian Grey. Oscar Wilde
Gary Moore. Parisienne Walkways
viernes, 4 de febrero de 2011
Secretos
Interesante cara del prisma la que, en mi humilde opinión, ofrece el editorial del último número, el 26, de la revista Periodistas que edita FAPE en su editorial, que concluye con estos dos párrafos:
Y si la transparencia no debe tener límites, ¿por qué no someter también a ella una actividad tan importante en una sociedad democrática como la profesión de informar? ¿Resistirían ese escrutinio todas nuestras relaciones con las fuentes y todas nuestras estrategias para la obtención de noticias? Pero sin el secreto profesional y la reserva de fuentes, nuestra actividad no sería posible en las condiciones que la conocemos ahora.
Como escribía hace unas semanas el director de Time, Richard Stengel, “hay cierta hipocresía en defender el secreto [el de las fuentes de Assange o de los periodistas] para luchar contra los secretos, pero hay más ingenuidad, e incluso peligro, cuando se sugiere que el mundo sería un lugar más seguro sin ningún secreto en absoluto”.
Sin embargo, este paralelismo no es justo. No me lo parece, e, incluso, me lleva a hacerme dos preguntas (ya se sabe, la cabra tira al monte). La primera es: ¿Quién decide qué debe ser secreto? Y la segunda (es obvio): ¿Por qué?
Nada hay más lejos del control democrático, nada más opaco, que la actuación secreta de cualquier organismo de los estados y sus motivos. Y esto también es aplicable a otras entidades en las que no está presente el interés democrático, pero sí el interés de ciertos grupos afectados, sean socios, accionistas, trabajadores o consumidores.
En el caso del secreto periodístico sobre las fuentes todo está claro: un periodista decide callar su fuente porque las revelaciones que le ha ofrecido podrían ponerla en peligro o en una situación difícil. Además, la información obtenida es noticiosa, y, por lo tanto, relevante. Y puestas ambas circunstancias en la balanza se decide que la noticia prima sobre su documentación pública.
La discreción siempre será virtud, pero el secreto hiede cuando proviene de las peores alcantarillas que nos vamos topando porque nadie quiere dar a conocer un mapa de su localización.
Y si la transparencia no debe tener límites, ¿por qué no someter también a ella una actividad tan importante en una sociedad democrática como la profesión de informar? ¿Resistirían ese escrutinio todas nuestras relaciones con las fuentes y todas nuestras estrategias para la obtención de noticias? Pero sin el secreto profesional y la reserva de fuentes, nuestra actividad no sería posible en las condiciones que la conocemos ahora.
Como escribía hace unas semanas el director de Time, Richard Stengel, “hay cierta hipocresía en defender el secreto [el de las fuentes de Assange o de los periodistas] para luchar contra los secretos, pero hay más ingenuidad, e incluso peligro, cuando se sugiere que el mundo sería un lugar más seguro sin ningún secreto en absoluto”.
Sin embargo, este paralelismo no es justo. No me lo parece, e, incluso, me lleva a hacerme dos preguntas (ya se sabe, la cabra tira al monte). La primera es: ¿Quién decide qué debe ser secreto? Y la segunda (es obvio): ¿Por qué?
Nada hay más lejos del control democrático, nada más opaco, que la actuación secreta de cualquier organismo de los estados y sus motivos. Y esto también es aplicable a otras entidades en las que no está presente el interés democrático, pero sí el interés de ciertos grupos afectados, sean socios, accionistas, trabajadores o consumidores.
En el caso del secreto periodístico sobre las fuentes todo está claro: un periodista decide callar su fuente porque las revelaciones que le ha ofrecido podrían ponerla en peligro o en una situación difícil. Además, la información obtenida es noticiosa, y, por lo tanto, relevante. Y puestas ambas circunstancias en la balanza se decide que la noticia prima sobre su documentación pública.
La discreción siempre será virtud, pero el secreto hiede cuando proviene de las peores alcantarillas que nos vamos topando porque nadie quiere dar a conocer un mapa de su localización.
jueves, 3 de febrero de 2011
El senado y los galgos 36
"Y no lleno los días por completo
Y no lleno las noches por completo
Y la vida se me escabulle cual ratón
que ni una brizna de hierba roza."
Cantares. Ezra Pound
Portishead. Glory Box
Y no lleno las noches por completo
Y la vida se me escabulle cual ratón
que ni una brizna de hierba roza."
Cantares. Ezra Pound
Portishead. Glory Box
martes, 1 de febrero de 2011
Policías verdaderos
Leo: "Y también se decía: con los parias, con los que no tienen absolutamente nada que perder hallarás, si no la razón, la jodida justificación, el canto, apenas un murmullo (tal vez no sean voces, tal vez sólo el viento entre las ramas), pero indeleble."
Y compruebo una vez más que estas líneas pertenecen a un Bolaño en estado puro. A un Bolaño distinto. A un Bolaño más concentrado, de espléndida sabiduría y tantas referencias. A un Bolaño que escribe con capítulos más cortos. A un Bolaño que dispara sin esperanza y acierta, con palabras lúcidas, verdaderas, con esa mala hostia, ese humor...
Y quién sabe si le faltan unas puntadas, más páginas, desarrollos aquí y allá...
Y a quién podría importarle ya cuando ninguna otra cosa (más que rendirse a este caudal de palabras tan sugerente y triste) es posible.
Y compruebo una vez más que estas líneas pertenecen a un Bolaño en estado puro. A un Bolaño distinto. A un Bolaño más concentrado, de espléndida sabiduría y tantas referencias. A un Bolaño que escribe con capítulos más cortos. A un Bolaño que dispara sin esperanza y acierta, con palabras lúcidas, verdaderas, con esa mala hostia, ese humor...
Y quién sabe si le faltan unas puntadas, más páginas, desarrollos aquí y allá...
Y a quién podría importarle ya cuando ninguna otra cosa (más que rendirse a este caudal de palabras tan sugerente y triste) es posible.
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