No ha sido culpa tuya, te dicen. Reconocen que te despiden sin que proceda, e incluso acceden a pagarte la parte variable, cuando únicamente se había hablado de ella y nada había por escrito.
Todo esto no prejuzga tu labor profesional, te explican, pero eres tú el que te vas a la puta calle para deambular por allí hasta encontrar algún otro lugar, otros sucesos con los que llenar el tiempo.
No es culpa tuya. Te ha tocado estar entre aquellos a los que les ha tocado pagar el pato, así es que bienvenido al club de los cuatro millones. Y subiendo.
martes, 28 de abril de 2009
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